Una celebración viva de la fe
Publicado por bartolomeamigoniano en Mayo 10, 2008
El aspecto celebrativo es un componente esencial de la fe. Luego, la liturgia se convierte en una dimensión imprescindible en el caminar de las comunidades cristianas.
En este sentido, las comunidades cristianas han aportado al quehacer sacramental de la Iglesia una liturgia propia grupal. Debido a las exigencias de autenticidad cristiana del grupo, ha variado el ritual (más sencillo), la participación (más activa), es más festiva (caracterizada por la alegría y la música) y el papel presidencial (más compartido). En definitiva se ha modificado la estructura de la celebración al relacionarse la liturgia con los hechos sociales, dar cabida a la espontaneidad, ofrecer momentos personales y grupales de oración, introducir nuevos símbolos y proceder con estilos variados de reunión. Hay comunidades que hacen de su liturgia exclusividad para ellas, mientras que otras comparten también la liturgia del resto de la comunidad cristiana.
En la vida de las comunidades se da un protagonismo especial a la Palabra de Dios. Esta Palabra es compartida, proclamada y meditada por todos. Es la fuente de la que brota la identidad de la comunidad que se ha congregado intentando ser respuesta a su proclamación. El centro lo ocupa la celebración de la Eucaristía que es el culmen y la fuente de la vida comunitaria.