Buen Pastor, Señor Jesucristo, que sientes compasión al ver a las muchedumbres como ovejas sin pastor.
Te pedimos que envíes a tu Iglesia y a nuestra Familia Amigoniana, Sacerdotes según tu corazón, que nos alimenten con tu Cuerpo y con tu Sangre. Diáconos que sirvan en el ministerio sagrado y en la caridad a sus hermanos. Religiosos que, por la santidad de sus vidas, sean signo y testimonio de tu Reino. Laicos, que como fermento en medio del mundo, proclamen y construyan tu Reino por el ejercicio de su diario quehacer. Fortalece a los que has llamado, ayúdalos a crecer en amor y santidad, para que respondan plenamente a su vocación. María Dolorosa, modelo de consagración, ruega por nosotros. Amén.