Comunidades de fe
Las comunidades de fe surgen unas veces en las parroquias como resultado de su misma pastoral de adultos, bien sea con la intervención directa del párroco o por iniciativa de los mismos laicos.
También surgen estas comunidades de fe en torno a movimientos laicales como el neocatecumenal, el carismático, focolar… Se observa generalmente en ellas una fuerte cohesión y claridad en sus objetivos y fines. Crean un ambiente afectivo cálido en el que los miembros se sienten bien. Acentúan los aspectos de cada movimiento en concreto, unas la oración, la Palabra de Dios, otras el apostolado o la formación.
Otras veces surgen alrededor de congregaciones religiosas con la intención de enriquecerse con su mismo carisma. Poseen la fuerza y determinación del mismo carisma. Eso les da generalmente una identidad más fuerte. Suelen tener una animación espiritual cercana por parte de religiosos y un campo bien determinado de actuación apostólica, el entorno de sus obras. Todas las dimensiones de su comunidad están marcadas por el carisma y las formas de vida de la congregación determinada.
Hay todavía una mayor diversidad porque la fe y la comunitariedad son dones del Espíritu, y Éste sopla donde quiere y como quiere.